“¡Por Dios, qué sed tengo!”

La expresión: “¡Por Dios, qué sed tengo!” menciona Umberto Eco en su obra “Superhombre de las masas”. El ensayo literario lo hace tras concluir sobre la lectura de la obra de Eugène Sue, publicada en 19 de junio de 1842, titulado “Los misterios de París”.

Marie Joseph Sue (26 de enero de 1804 – 3 de agosto de 1857) fue un escritor francés nacido en París. Autor de “Los misterios de París” y “El judío errante”, novelas por entregas publicadas en diversos periódicos de la época. (Imagen de Wikipedia).

“Aludimos de esta forma ―referente a la expresión― a un viejo chiste en el que sale un fulano que va en un tren y que tiene ya hartos a todos los ocupantes de su compartimiento a fuerza de repetir una y otra vez: ‘¡Por Dios, qué sed tengo!’”. Una vez que el tren hace su primera parada, “los viajeros, hartos ya de semejante cantinela, se precipitan a la ventanilla y procuran al pesado aquel toda clase de bebidas.”

Se infiere entonces que, una vez que el hombre que repetía “¡Por Dios, qué sed tengo!”, se calmaría al tener las bebidas para saciar su “sed”. “El tren vuelve a ponerse en marcha y, tras unos minutos de silencio, el fulano empieza a repetir sin parar: ‘¡Por Dios, qué sed tengo!’”.

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Publicado en 1976.

La anécdota rescatada por el gran literario Umberto Eco resulta ejemplificador para entender la “trama” de la política paraguaya, especialmente la local. Recientemente, el “abrazo republicano” ocurrido entre el Presidente de la República y el exgobernador, Rodolfo Friedmann, generó una ola de indignación en la ciudadanía Villarriqueña; hay quienes sostienen que dicho acto tuvo repercusión en la poca cantidad de personas conglomeradas durante la noche para el acto político de los candidatos en la Seccional Colorada.

Se ha librado tanta tensión política por la pugna de la gobernación, desde que se generó el supuesto acto de renuncia de Rodolfo Friedmann, que gente afiliada a partidos y movimientos políticos no colorados, como así también ciudadanos no afiliados, han manifestado su repudio, considerando que lo hecho en la Gobernación de Guairá fue un “golpe institucional”: inventar una renuncia.

El hartazgo llegó al punto máximo de tensión, que se hacían vigilias en la institución. Se recuperó el local, luego volvieron a perder; finalmente recuperaron. Los otros actores políticos, sencillamente alquilaron un edificio para hacer funcionar una Gobernación paralela. ¡Parecía una escena de la película “Los piratas del caribe”!

Umberto Eco dijo: “El motivo secreto del mecanismo que hemos denominado “¡Por Dios, qué sed tengo!” es, sin embargo, a nuestro juicio, muy distinto; y es sencillamente que dicho mecanismo permite poner de nueva la situación igual que estaba antes de ser modificada”.

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Umberto Eco frente a la estantería de su biblioteca que contiene libros que ha escrito y traducciones. Milano, 9 de mayo de 2011. (Martin Grüner Larsen).

“La modificación deshace un nudo, pero no rompe la cuerda”, dice Eco. Entonces, la única emoción generada fueron la cantidad de personajes políticos (y no políticos) que participaron en la pugna por la Gobernación. Nadie cambió nada, todos eran ―son, y seguirán siendo― parte de la trama que solamente servirá como consuelo de que Villarrica hace honor a su mote: “todo se hace al revés”. ¿No será más bien que la coyuntura política deshace un nudo, pero no rompe la cadena?

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Autor entrada: Carlos Alberto Valdez