¡Somos ciudadanos del cielo!

¡Somos ciudadanos del cielo!

Opinión por Enrique Mosqueira.

Dos hechos importantes han ocurrido en estos tiempos, desde abril EL UNO, la victoria de Jesús sobre la muerte, que es también nuestra victoria, porque Él está allá para abrirnos la puerta como promesa y es nuestra herencia, de nosotros que permanecemos fieles, como ciudadanos del cielo, que estamos aquí solo de paso. Para Benedicto, “la puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par. Quien tiene esperanza vive una nueva vida y no así, los que siguen a “dioses inciertos” porque de sus mitos contradictorios no surge ninguna esperanza”.

Y DOS, en que acabamos de participar para ejercer nuestros derechos a ELEGIR, y yo me hago un examen de conciencia ¿Que cosa pude haber hacho a mi viña que no lo hice? Pues soy producto del medio, como diría Carlos Portillo, de esa “verdad” construida sobre las muchas mentiras, que me han enceguecido como a todos los paraguayos contemporáneos, por mirar detrás de esa supuesta verdad… de esa “fabricada verdad” para el engaño, a sabiendas de toda nuestra libertad para elegir un nuevo candidato, y que por obra de la democracia, fue electo otro candidato abonado por estas ventajas del engaño, y ojalá, mis hermanos, ¡no se hayan equivocado! Ahora todo está en tensa calma, esperando 105 días, para comenzar el camino de una nueva aventura por otros nuevos 5 años venideros. Pero, esta vez, ya no hay excusas, con aciertos y errores creo definitivamente, totalmente, categóricamente, que este próximo pasado debemos enterrar como muerto y ejercer en el nuevo, nuestros derechos que es impulsado por nuestras necesidades de respeto hacia la constitución nacional, las leyes, porque si hace falta reformar esos temas álgidos que nos mantiene divididos a los paraguayos, tales, como reelección, la lista sabana, sobre si es necesario una gobernación por departamento, si el número de diputados es necesario, los salarios de privilegios, plazos de asunción al mando, y la corrupción de todas las formas y colores, pues tsal como hemos transitado, de nuestro vergel, de nuestro paraíso, hemos vuelto un infierno en la sagrada PATRIA que nos legaron nuestros próceres, héroes, y mártires de nuestra heredad, pues si no paramos estas sangrías ¡no habrá impuestos que alcance!

Y en esta tensa espera, lo que nos resta es la oración, nuestro ruego a nuestro Dios, para que su mano apoye al hombre que hace tus obras, y a ese hijo de hombre que has hecho fuerte para ti, a este gobernante electo, y de todas las autoridades electas que regirán nuestros destinos, para que oigan y vean todo lo que encuentre de verdadero, justo, limpio, noble en todo lo fraternal y hermoso en todos los valores morales que merecen alabanza. Y para que estos hombres y mujeres dejen todo en el campo de batalla para levantar del polvo al ser caído, y de darle dignidad de hijos de Rey al pueblo, y dejar los pecados de la carne y mirar las cumbres -en este tiempo escalar paso a paso, con Vocación de Servicios, ¡gobernando con el Pueblo, por el Pueblo y para el Pueblo!

Y el sol, el nuevo sol que alumbrará en este nuevo quinquenio, al despuntar , de él se escondan las fieras y solo sirva para que alumbre al hombre para su trabajo fecundo. Que el espíritu cristiano prime sobre el infierno. El espíritu y la carne. Estos son contrapuestos. Y es fácil reconocer lo que viene de la carne como la fornicación, las desvergüenzas, el culto a los ídolos, los celos, el furor, las ambiciones desmedidas, la envidia, la borrachera, la orgía, las desviaciones, pues como así suspirar por el cielo?. Porque el fruto del espíritu es caridad, alegría, paz, comprensión, generosidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de si mismo, todo esto no necesita de ninguna Ley!!. Pues hasta hoy Se esperaba rectitud y reina complicidad, esperaba justicia y solo se oyen escándalos. Que en este quinquenio se destierre el miedo de vivir, porque a decir verdad, muchas personas, hoy viven pesimistas, pensando, y viviendo diariamente la novedad y la noticia de muerte, narcotizadas la juventud y la niñez paraguaya, la iniquidad en la distribución de la riqueza , y corrupción en las esferas del poder… porque hay convivencia cómplice, entre la justicia, el orden, la policía y los narcos… con una justicia que hace vista gorda, y que nos empujan a vivir agazapados para no ser blanco de las ráfagas y la violencia, que vino, así como están las cosas hoy, para quedarse en nuestro querido Paraguay. Examinemos con cuidado nuestras conductas, para no andar como tontos, sino como sensatos. Rechacemos lo que nos avergüenza y que solo se hace en la oscuridad!!. Es tiempo de llevar a cabo nuestros derechos y nuestras obligaciones para procurar un País en SERIO y ganar el Cielo como la PROMESA.

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